¿La inteligencia artificial nos extinguirá?

Esto se ha leído, visto, escuchado en los últimos días de la primera quincena de septiembre del 2026. Y lo más alarmante: ¡Nos extinguirá antes del 2030!

Parece que es una historia de ciencia ficción, sin embargo, es algo que está sucediendo. La pregunta es: ¿Por qué la obsesión de extinguir al humano por el propio humano?

Es una pregunta contínua, que al principio, cuando tenía pocos años de vida, pensaba que era parte de la trama de cualquier película o serie Estadounidense para sentir la amenaza desde los asientos de nuestra casa o en un cine. Pasan los años y me he dado cuenta que no sólo es un truco de quienes realizan películas, sino que la amenaza no era de quien fungía como víctima.

La inteligencia artificial, aunque se habla de ella desde finales de la década del cincuenta del siglo pasado, es hasta el día de hoy que se habla de una posible amenaza y no de una herramienta capaz de humanizar o humanizarse. Al contrario, se torna cada vez más una imagen negativa, por lo menos, para los que vemos más allá de la herramienta y que se niega a desaparecer por la temprana dependencia a "algo" que le "facilita" la vida.

La pregunta que me nace es: ¿Cuál será el método con el que nos extinguirá? Sea cual fuese, tenemos que poner resistencia, incluso desde sus pasos tempranos para ponerle límites, como los que se le ponen a un niño o nos ponemos los que somos adultos.