El conejo y la rata

Una vez mi abuela me dijo que el conejo y la rata eran roedores. En ese momento no le tomé mucha atención pero se quedó grabado en mi mente. Lo recordé hasta que algo en mi vida sucedió.

Pasaron los años, mi abuela trascendió. El día del velorio llegaron muchas personas, tantas, que algunas de ellas no reconocía, pero mis papás saludaban como si convivieran con ellos de toda la vida. Pero hubo alguien a quien mi papá no saludó, sólo se le quedó viendo mientras el resto callaba.

No sé quién era. Sólo se veían sin parpadear. El resto guardaba silencio excepto mi abuelo quien, se les acercó, les pedía que se agacharan un instante para hablarles al oído. Después los dos se fueron cada quien por su lado. El resto de nuevo comenzó a cuchichear.

Mi abuelo se regresó a su silla, junto al ataud donde estaba mi abuela.

Quería preguntarle a mi abuelo qué estaba pasando, pero se veía serio, más serio de lo normal. Además cuando le ofrecían algo, les ignoraban o con su mano les decía que no y gracias.

Tenía que preguntarle qué pasó, tenía que encontrar la oportunidad perfecta.

Mi tía me llamó para ayudar en la cocina. Esto complicaría más las cosas porque tendría que alejarme de mi abuelo. Tuve que ir, pero mientras ayudaba, no perdía de vista a mi abuelo. Hasta que de repente, al bajar la mirada, ya no estaba. ¿Dónde se fue?

Me levanté para ir a buscarlo. Mi tía me gritaba reclamándome por qué había dejado lo que estaba haciendo a medias. Corrí por toda la casa pero no lo encontraba. Creí que conocía toda la casa de mis abuelos, pero no era así.

Muy en el fondo vi una puerta. Estaba entre abierta. Me puse a ver entre el espacio que dejaba la puerta y la pared, mi abuelo estaba allí, recogiendo limones.

¡Hola! - Le dije a mi abuelo. No contestó. Me acerqué un poco más y cuando le iba a decir hola, dijo:

Tu abuela y yo bajábamos todos los días del otoño por limones. El limonero nos ha acompañado desde que estaban pequeños tu papá y tu tío. Este cachito iba a ser para tu tío pero no lo quiso. El resto de familiares nos dijeron que se quedara así, porque nos mantendría activos a tu abuela y a mí. Ahora no sé si será igual, como hoy, que tu abuela no esté junto a mí, recogiendo limones.

Cuando dijo esto mi abuelo, no supe qué decir. Sólo busqué donde sentarme lejos de las hormigas. Mi abuelo continuó:

¿Acabas de ver lo que pasó? No fue siempre así. Tu papá y tu tío se llevaban bien, hasta que sus parejas comenzaron con los malosentedidos. Desde chicos se peleaban pero siempre se apoyaban, sin embargo, las cosas cambiaron, todo por el maldito dinero.

¿Qué pasó? - Le dije a mi abuelo. Al principio guardó silencio. Pensé que se había molestado porque lo interrumpí. Mi abuelo comenzó a buscar un lugar dónde sentarse mientras dicía:

Sé que no es el momento, pero tu papá no te ha dicho quien es tu mamá ¿o sí?. Bueno, sólo puedo decirte que no lo es. Tu mamá murió durante el parto cuando estaba embarazada de tí. El médico podía salvar sólo a una de las dos. Al principio parecía que sobrevivirían, pero tu mamá no lo logró.

El silencio era eterno. Sólo sentía caer lágrimas de mis ojos. Estaba en shock. Mi abuelo continuó:

Él te creció los primeros dos años. Tu abuela y yo lo apoyamos para que hasta tus tres primero años de edad, fuera padre y madre para tí. - encontró dónde sentarse y continuó:

Cuando estabas a punto de cumplir tres años, conoció a tu mamá, a quien has llamado mamá hasta la fecha. No podía tener hijos así que te abrazó y te guió con mucho amor los primeros días. Tu tía, quien te pidió hace un momento que le ayudaras a cocinar, es su hermana de tu madrastra. Se separó de tu tío porque era su esposo. No es el papá de tus primos mayores, no tuvieron hijos. Esto pasaba antes de  que tu papá y tu tío tuvieran "El gran problema".

¿El gran problema? - repetí lo que decía mi abuelo y él contestó:

Son hermanas como te lo acabo de decir, quizá eso lo sabías, todo esto pasó cuando tenías menos de tres años. Tu papá en una fiesta la conoció y decidieron comenzar una relación. Desde el principio tu abuela y a mi, no nos gustó la idea. Fallecieron los papás de ellas en un accidente, así que todos los bienes quedaron intestados, pero el interés de las hermanas, de tus tías, era de un terreno. Lo que comenzó como un chiste en un convivió, con la ayuda del alcohol, se convirtió en una gran discusión por ese maldito terreno.

Mis papás estaban bromeando sobre eso - le comenté a mi abuelo a lo que contestó - No, fueron sus parejas, tu mamá o mejor dicho tu madrastra y tu tía.

¿Pero qué fue tan importante como para pasar de un chiste a algo serio? ¡No encuentro explicación! - a lo que mi abuelo respondió:

Ese terreno estaba en discordia por las familias de los papás de ellas. Lo que fue una solución, hace tiempo, fue el gran problema después, porque aunque era sólo un terreno, en realidad eran dos pero que colindaban. Ese terreno era de la mamá de ellas, la mitad que pertenecía y la otra que era de la familia de su esposo que le dió a la familia de la señora como parte del acuerdo matrimonial. A cada parte le pusieron un nombre sólo para identificarlos. Uno se llamaba...

A ver abuelo - le interrumpí - ¿esto es por un terreno de la mamá de mis tías o lo que pensé era mi tía y que pensé era mi abuela pero no lo es? - Mi abuelo me ignoró y continuó la historia:

Tu papá y tu tío se metieron en un problema que no les correspondía. Desde ese conflicto se dejaron de hablar. Cuando venía a visitarnos uno, el otro, aunque estuviera fuera de la casa, al saber de la presencia del otro, se iba, ni entraba a saludar. Así desde hace 15 años.

¿Por qué no recuerdo nada de esto? - mi abuelo me contestó - estabas muy pequeña.

Mi tía, desde que tengo memoria nunca la vi con el hermano de mi papá, y no le digo tío porque no sabía quien era cuando lo vi llegar. - Mi abuelo me contestó:

Tu tía se separó de tu tío, bueno, quien hoy te acabas de enterar que es tu tío. Nunca se volvió a juntar o casar. Incluso es quien apoyó a tu madrastra a cuidarte porque tu tía, aunque se embarazó, nunca llegaron sus embarazos a término.

Cuando te veía, te cuidaba con mucho amor. Tu madrastra no le encantó la idea pero para pagar las deudas de "el gran problema", tuvo que dejarte con su hermana e ir a trabajar y antes de que tu tía por separarse de tu tío y te trajera con nosotros, era la que veía por tí.

Eso explica por qué la confianza de regañarme como ahorita que me le escapé de la cocina, pero ¿Por qué la dejé de ver tanto tiempo? - Mi abuelo dijo:

Porque tu madrastra se peleó con ella, por lo mismo, por el terreno de su mamá. Así que su hermana y tu tía, acordaron alejarse, otro motivo más para que tu tía te trajera aquí, con tu abuela y conmigo. Nos explicó que la interesada en ese terreno siempre fue tu madrastra. Que era la que ponía en pique a tu papá y tu tío. Al ver que tu tío caía en las provocaciones de tu madrastra, prefirió separarse pero "el gran problema" fue imposible detenerlo.

Has dicho tantas veces eso de "el gran problema". ¿Qué pasó? - Mi abuelo suspiró y dijo:

Tu tío y tu papá se juraron ganar como sea ese terreno. Tu madrastra estaba animándolos para que lo hiciesen y el alcohol empeoró las cosas. Así que lo que fue una amenaza, pasó a los golpes y por último endeudarse para intentar matar al otro, pero al no lograrlo, al final, pagaron para quedarse con la propiedad por la via legal.

Tu tía, hermana de tu madrastra, le decía a tu tío que parara ya, pero no quería escuchar, así que eso provocó su separación. El rompimiento fue antes de que terminara "el gran problema".

Mi abuelo ya se escuchaba cansado pero continuó: Tu madrastra alentaba a tu papá por seguir hasta el final. Para entonces ya no vivías con tu papá y tu madrastra, bueno, a quien llamas mamá.

Por eso no recuerdo nada - le dije, y mi abuelo dijo - nosotros tampoco. Nos enteramos cuando tu tío vino a despedirse de tu abuela y de mí. Nos contó todo esto, que era similar a lo que nos dijo tu tía, hermana de tu madrastra. Dijo que estaba en la ruína, que le dajaría el terreno a tu madrastra. Que no valía la pena pelear por algo de alguien quien nunca regresaría con él.

¿Mi papá te dijo lo que pasó? - Sí, pero su versión era distinta y poco coherente. Incluso cuando nos intentaba explicar, él mismo decía: "Hay cosas que no entiendo pero es lo que me decía ella" refiriéndose a lo que decía tu madrastra. Pero desde entonces tu tío y tu papá no se han hablado, en realidad, hoy se volvieron a ver después de años de "el gran problema".

Mi mamá, bueno, madrastra, no me ha platicado nada, incluso si no es porque me lo dices tú, no creería que mi mamá, bueno madrastra, sea así. - Mi abuelo me dijo: Es una gran actriz, de eso ha vivido desde que la conocimos tu abuela y yo.

Entonces ese terreno, que en realidad eran dos terrenos ¿Se lo quedó mi papá? - Mi abuelo dijo: No, se le quedó a tu madrastra. Él no se quedó con nada, pero en la familia de ellas le apodaron "la rata" a tu papá y a tu tío "el conejo". - a lo que respondí - ¿Por que mi papá fue quien le quitó a la mala el terreno a mi tío, y mi tió le dijeron así por pendejo?

Mi abuelo regañándome dijo: Mas respeto niña, nada que ver con lo que estás diciendo, es que la parte que le quitaron a tu tía, había mucho conejo silvestre y en la parte que le tocaba a tu madrastra, había pura rata de campo, de allí vienen los apodos de "el conejo y la rata".

Mi abuelo no dijo nada más. Se fue con los limones hacia dentro de la casa. Los dejó en la cocina. Se acercó al ataud donde estaba mi abuela. Se despidió. Se sentó en su silla y unos minutos después mi tío y mi papá grataban: ¡Llamen a un médico, a una ambulancia! - pero era demasiado tarde, mi abuelo, según palabras de "el conejo y la rata", dijo:

Dejé el mensaje hija, déjame acompañarte al más allá. Tus hijos no serán enemigos nunca más.

Mi tío y mi papá, "el conejo y la rata" se abrazaban mientras mi abuelo daba su último suspiro, en su silla, aun lado del ataud de mi abuela, emprendiendo el camino al más allá.